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Biomasa forrajera con drones: del lote al dato útil

03/10/2026
INTA Rama Caída presentó una investigación que combina drones, sensores multiespectrales y modelado 3D para estimar volumen de forraje en ambientes ganaderos. El artículo analiza el valor de calibrar los datos con mediciones de campo, planificar la misión RPAS y cumplir la normativa ANAC para operaciones rurales bajo RAAC Partes 101 y 102.

Hace cinco años, un relevamiento ganadero con dron solía terminar en fotos RGB, recorridas a campo y una estimación visual bastante dependiente de la experiencia de quien conocía el lote. Hoy ya se combinan sensores multiespectrales, fotogrametría y modelos 3D para aproximarse al volumen de forraje disponible. Dentro de tres a cinco años, es razonable imaginar campañas donde el productor cruce esa información con carga animal, estado hídrico y decisiones de manejo casi en tiempo real. El desafío está en el presente: convertir una imagen aérea en un dato agronómico defendible.

La investigación presentada por el Laboratorio de Teledetección y SIG de la EEA INTA Rama Caída en el Congreso Internacional de Drones de Tucumán pone el foco en ese punto. El doctor Carlos Brieva y la técnica agropecuaria Melanie Vico trabajan con Leptochloa crinita para determinar el volumen de forraje a partir de imágenes obtenidas con drones, información de alto valor para ambientes ganaderos.

La noticia entusiasma, con razón. Pero conviene leerla con criterio técnico: un dron no “ve” kilos de alimento de manera directa. Captura variables físicas y espectrales; luego hace falta un protocolo de campo que relacione esas variables con biomasa, altura, cobertura y condición real del pastizal.

Biomasa forrajera con drones: del volumen a una estimación útil

La biomasa forrajera es una variable central para decidir cuánto alimento tiene disponible un rodeo y cómo administrar la carga en un potrero. En sistemas extensivos, donde las superficies pueden ser grandes y las recorridas demandan tiempo, contar con mapas comparables entre fechas abre una ventaja operativa concreta.

El trabajo de INTA Rama Caída apunta a estimar volumen de forraje mediante drones, imágenes multiespectrales y modelado 3D. Esa combinación tiene lógica: la información espectral puede mostrar diferencias en vigor o respuesta vegetal, mientras que la reconstrucción tridimensional aporta datos sobre estructura y altura relativa de la cobertura.

Pero volumen y biomasa no son sinónimos exactos. Dos sectores con altura similar pueden tener densidad, humedad, composición botánica o calidad forrajera diferentes. Por eso, una estimación seria necesita calibración con observaciones en tierra: parcelas de referencia, mediciones de altura, cortes cuando corresponda y registro de las condiciones del relevamiento.

Ahí se define la calidad del servicio. Un índice vegetal aislado puede ser interesante; una metodología repetible, validada en el ambiente donde se trabaja, puede transformarse en una herramienta de manejo.

Imágenes multiespectrales y modelos 3D en el mismo flujo de trabajo

El sensor multiespectral es un payload orientado a registrar bandas que el ojo humano no percibe. Con procesamiento posterior, esas capturas permiten generar índices de vegetación y mapas de variabilidad. En ganadería, pueden ayudar a identificar sectores con respuestas vegetales diferentes, contrastar potreros y priorizar recorridas.

El modelo 3D, por su parte, se obtiene normalmente a partir de imágenes con solape suficiente y procesamiento fotogramétrico. El resultado puede incluir nubes de puntos, modelos de superficie y representaciones de la estructura vegetal. En pastizales, esa capa aporta contexto: no alcanza con saber que una zona responde distinto en lo espectral; también interesa conocer cómo se expresa físicamente esa cobertura.

La captura debe diseñarse antes de despegar. Altura de vuelo, resolución, solape, iluminación, velocidad, hora del día y uso de puntos de control pueden alterar la consistencia del producto final. Una misión improvisada puede generar imágenes atractivas y, al mismo tiempo, datos difíciles de comparar con una campaña anterior.

Para empresas o productores que necesitan encarar este tipo de diagnóstico con un enfoque profesional, el servicio de teledetección y análisis con cámaras multiespectrales de DronesVIP está alineado con esa necesidad: captura geoespacial, procesamiento y lectura aplicada a la gestión de recursos.

Operación RPAS rural: el sensor no reemplaza la planificación aérea

Que el relevamiento sea agrícola no elimina las responsabilidades de operación. Bajo la Resolución ANAC 550/2025 y la RAAC Parte 101, una misión puede encuadrar en Categoría Abierta cuando cumple integralmente las condiciones previstas para zona rural. Entre los límites relevantes figuran la operación VLOS, una altura máxima de 122 metros o 400 pies AGL y la exclusión de espacios aéreos controlados.

También deben considerarse las restricciones sobre rutas nacionales o provinciales, infraestructura crítica, concentraciones de personas, parques nacionales y áreas naturales protegidas. En el campo argentino esto merece atención especial: un lote puede estar atravesado por tendidos eléctricos, caminos, ductos o ubicarse cerca de un aeródromo con CTR. El geofencing del equipo ayuda, pero no sustituye la evaluación previa del espacio aéreo ni las restricciones publicadas mediante NOTAM cuando resulten aplicables.

Una operación BVLOS, una misión fuera de los parámetros de la Parte 101 o cualquier escenario que no reúna todas sus condiciones pasa a requerir análisis bajo la Categoría Específica de la RAAC Parte 102. Allí la ANAC puede solicitar evaluación de riesgos, procedimientos y justificación técnica de la operación.

La cámara multiespectral no cambia por sí misma la categoría regulatoria, aunque su peso, autonomía, configuración del RPA y perfil de misión pueden influir en el riesgo. Para quienes buscan comprender la operación productiva completa, el curso de drones para campo de DronesVIP integra la realidad del agro con criterios de planificación y uso profesional de la plataforma.

Un caso de uso: comparar potreros antes de mover la hacienda

Imaginemos dos potreros que, vistos desde una camioneta, parecen similares. Un relevamiento RGB puede documentar el estado general y dejar evidencia visual. Un vuelo multiespectral, repetido bajo condiciones comparables, suma un mapa de variabilidad vegetal. Si además se construye un modelo 3D y se lo contrasta con mediciones de campo, aparece una base más sólida para detectar diferencias de cobertura y volumen aparente.

  • RGB: aporta inspección visual, contexto y ortomosaicos de referencia.
  • Multiespectral: permite identificar patrones de respuesta vegetal que no siempre son evidentes a simple vista.
  • Modelo 3D: incorpora información estructural vinculada con altura y volumen relativo.
  • Validación terrestre: conecta los productos aéreos con la biomasa o condición forrajera que se busca estimar.

La decisión final sigue siendo productiva y humana. El mapa puede indicar dónde conviene recorrer primero, dónde tomar muestras y qué potrero merece una revisión antes de ajustar la carga. Todavía habrá que ver cómo responde cada modelo en especies, estaciones y ambientes distintos, especialmente en escenarios de sequía, rebrote o cobertura heterogénea.

Hoja de ruta para empezar a medir forraje con criterio

El primer paso es definir qué variable se quiere seguir: volumen, cobertura, vigor, biomasa estimada o una combinación de ellas. Después conviene elegir un lote piloto, relevarlo en fechas repetibles y documentar cada misión: RPA utilizado, sensor, altura AGL, solape, luz, viento y observaciones de campo.

El segundo paso es evitar promesas excesivas. Un productor puede entender rápidamente el valor de una comparación entre sectores; ofrecer “kilos exactos” sin calibración local puede deteriorar la confianza en toda la tecnología. En este segmento, la trazabilidad metodológica pesa tanto como la calidad de la imagen.

Para profundizar específicamente en captura, planificación y aprovechamiento de sensores, la recomendación puntual es el curso de Toma de Imágenes Multiespectrales con Drones de DronesVIP, porque aborda la capa técnica indispensable para que un vuelo sobre pastizales se convierta en información aplicable y no quede solamente en un mapa vistoso.

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