Opens in a new tab
Creá tu plan de negocio usando drones

Ponemos a tu disposición nuestro acompañamiento para ayudarte a definir, estructurar y ejecutar tu plan de negocios, guiándote en cada etapa del proceso

Solicitar consultoría

Pesaje de ganado con drones: qué puede funcionar en Argentina

20/10/2026
El pesaje de ganado con drones promete reducir manejo, horas de trabajo y estrés animal mediante estimaciones obtenidas de videos aéreos. La experiencia uruguaya aporta resultados alentadores, pero Argentina exige validar precisión por rodeo, calcular costos completos y cumplir RAAC. Los vuelos VLOS rurales pueden encuadrar en Categoría Abierta; las operaciones BVLOS requieren una autorización específica.

¿Qué tan cerca está la ganadería argentina de usar el pesaje de ganado con drones como una herramienta habitual de manejo y no como una demostración de feria? La experiencia de Ganader IA, una plataforma uruguaya que ya procesó más de 350.000 cabezas en más de 250 establecimientos, aporta señales muy concretas. Pero trasladar esos resultados a la realidad local exige separar lo prometedor de lo probado, y también mirar con atención las condiciones de vuelo, la geografía y el marco regulatorio argentino.

La propuesta es atractiva porque toca una tarea sensible: obtener información de peso sin llevar repetidamente el rodeo a la manga y la balanza. Según relató su fundador, Luis Porras, el sistema procesa videos tomados desde un RPA tanto en corrales como en potreros y estima el peso de los animales mediante software. En una prueba realizada dentro de Validagro, compararon dos lotes de características similares durante seis meses. El lote relevado cada 15 días con el sistema aéreo habría reducido 80% las horas de mano de obra y terminado con un promedio de 15 kilos adicionales por animal frente al lote testigo, pesado mensualmente en balanza convencional.

Es un dato que merece atención, aunque conviene leerlo como lo que es: el resultado de una prueba puntual presentada por la empresa, no una regla automática para cualquier campo argentino. La diferencia productiva parece asociarse a una reducción del estrés derivado de los movimientos prolongados. Tiene sentido operativo. Reunir animales, arrearlos, encerrarlos y pesarlos consume tiempo, personal y energía del rodeo, especialmente cuando las distancias son largas o el acceso a las instalaciones se complica con lluvias.

El pesaje de ganado con drones apunta a una necesidad real

En establecimientos de cría, recría o engorde a campo, el peso es un dato valioso pero costoso de capturar con frecuencia. Muchos productores espacian los controles porque el procedimiento demanda logística. En campos extensos de Buenos Aires, La Pampa, Córdoba, Santa Fe o el NEA, esa decisión puede depender de caminos internos, disponibilidad de personal, estado de las aguadas y ubicación del lote. Una balanza física entrega una medición directa, pero obliga a concentrar animales en un punto determinado.

La alternativa aérea modifica la secuencia. En vez de mover el ganado hacia el instrumento, el piloto obtiene material visual en el lugar donde el lote está comiendo o descansando y luego el software transforma esa captura en una estimación individual. Esa mayor frecuencia de datos puede ayudar a detectar desvíos de ganancia diaria, comparar lotes y anticipar decisiones de suplementación o venta.

Ahí está la parte más interesante del modelo. Un productor que pasa de pesar cada tres o cuatro meses a recibir una estimación mensual dispone de otra calidad de información, incluso si sigue usando la balanza convencional como referencia periódica. Para una operación profesional, ambas herramientas pueden complementarse. La balanza sigue siendo el patrón físico; la medición aérea puede aportar continuidad entre controles.

La precisión debe validarse en cada rodeo

El desafío técnico no consiste solamente en filmar animales desde arriba. El algoritmo tiene que interpretar volumen corporal, conformación, ángulo de cámara, distancia, iluminación, oclusiones entre animales y movimiento. También debe responder de manera consistente ante diferencias de raza, edad, estado corporal y ambiente. Un rodeo Brangus, Angus, Hereford o cruzas presentes en distintas regiones argentinas no necesariamente presenta el mismo patrón visual.

Por eso, antes de tomar decisiones comerciales o nutricionales relevantes sobre una estimación generada por inteligencia artificial, conviene realizar una validación local. Comparar una muestra procesada por el sistema con pesajes reales de balanza permite medir el comportamiento de la herramienta en ese establecimiento, con esa hacienda y bajo ese protocolo de vuelo. Todavía no está claro cómo responderán todos los modelos disponibles frente a la diversidad de sistemas productivos argentinos.

También importa la calidad de la captura. Un vuelo demasiado alto reduce detalle; uno demasiado bajo puede alterar la conducta de los animales. La velocidad de pasada, el sol bajo del invierno, las sombras duras de un monte, el polvo y la vegetación alta pueden complicar el procesamiento. El operador necesita una aeronave estable, una cámara adecuada y un procedimiento repetible. La inteligencia artificial no corrige una operación improvisada.

Costos, escala y modelo de servicio en el campo argentino

Ganader IA plantea un esquema basado en créditos por animales procesados. De acuerdo con la información publicada, el paquete de 10.000 animales tiene un valor de 20 centavos de dólar por animal, mientras que los paquetes más pequeños llegan a poco más de 40 centavos. La suscripción mensual ofrece un descuento de 40% respecto del esquema no recurrente. Son referencias comerciales de esa empresa, no una tarifa universal del mercado.

Para analizar su adopción en Argentina habría que sumar otros componentes: la disponibilidad de un dron propio o de un prestador, baterías, traslados, conectividad para subir material y el tiempo de personal destinado a planificar y ejecutar la misión. En zonas con señal irregular, el relevamiento puede hacerse sin conexión, pero la carga y el procesamiento posterior requerirán resolver ese cuello de botella.

La escala será decisiva. Un establecimiento con varios lotes, recorridas frecuentes y distancias significativas probablemente encuentre más valor que una operación pequeña donde la balanza está cerca, el rodeo es manejable y el pesaje se realiza sin grandes costos de movimiento. No hay una receta única. El retorno depende de cuánto trabajo evita, qué decisiones mejora y si el dato llega a tiempo para modificar el manejo.

Hay además una oportunidad para pilotos y empresas de servicios. Muchos productores no quieren comprar, mantener ni aprender a operar un RPAS. Prefieren contratar una captura estandarizada, recibir un informe y concentrarse en la producción. Para el prestador, eso implica diseñar un servicio sólido: protocolos de vuelo, resguardo de datos, trazabilidad de cada lote y una explicación clara de los márgenes de estimación. Prometer kilos exactos sin contexto sería una mala práctica.

RAAC: cuándo un vuelo ganadero entra en Categoría Abierta

La dimensión aeronáutica merece el mismo rigor que la productiva. Según el resumen normativo disponible para este caso, la Resolución ANAC 550/2025 permite operar RPAS en Categoría Abierta dentro de zonas rurales sin autorización previa, sin límite de peso, licencia ni seguro obligatorio, siempre que se cumplan todas las condiciones previstas. El equipo debe contar con registro digital y matrícula LV-R visible.

Para un relevamiento de ganado, el escenario más simple es un vuelo VLOS, dentro del alcance visual directo del piloto, hasta 122 metros o 400 pies AGL, fuera de espacio aéreo controlado y sin sobrevolar concentraciones de personas. En un potrero alejado, con el piloto y observador ubicados correctamente y la operación planificada, la actividad puede encuadrar en esa categoría.

Pero “campo” no equivale automáticamente a espacio aéreo libre de restricciones. Hay establecimientos rurales próximos a aeródromos, dentro de una CTR o atravesados por rutas nacionales y provinciales. También existen líneas de alta tensión, gasoductos, instalaciones estratégicas y áreas protegidas. Operar sobre o en proximidad inmediata a esas zonas queda fuera del escenario abierto descripto y requiere evaluar el caso con mayor profundidad.

BVLOS y corredores extensos: la frontera regulatoria

El entusiasmo suele acelerarse cuando se imagina un dron recorriendo kilómetros de potreros de manera autónoma. Ahí aparece la principal frontera: un vuelo BVLOS, más allá del alcance visual, no puede encuadrarse en Categoría Abierta. Conforme al marco aportado, requiere una autorización bajo Categoría Específica de la RAAC Parte 102, con análisis de riesgo operacional, manual de operaciones y, cuando corresponda, una evaluación de seguridad más compleja.

Es una diferencia fundamental para la realidad argentina. En campos grandes de Patagonia, el oeste bonaerense, Santiago del Estero o el norte del país, la distancia entre lotes puede tentar a resolver todo con una sola misión extendida. Sin embargo, el alcance de radio, la autonomía, el datalink, la observación del entorno y la posibilidad de contingencias deben estar contemplados antes de despegar. Un geofencing del fabricante no reemplaza la evaluación operativa ni la responsabilidad del piloto.

También habrá que cuidar el vínculo con el bienestar animal. Un RPA usado para capturar imágenes debe mantener una distancia y trayectoria que no provoquen dispersión, carreras o encierros innecesarios. El beneficio declarado del pesaje aéreo se apoya precisamente en disminuir el estrés de manejo; perder esa ventaja por un vuelo agresivo sería contradictorio.

Una tecnología útil, pero lejos del piloto automático

La experiencia uruguaya muestra que el pesaje aéreo ya salió del laboratorio: hay adopción comercial en Uruguay y Argentina, junto con casos en Chile, Brasil y Nueva Zelanda. Eso habla de una necesidad transversal de la ganadería. Al mismo tiempo, el resultado económico depende de una cadena completa: captura consistente, algoritmo validado, conectividad, interpretación productiva y operación aérea reglamentaria.

Para Argentina, la adaptación más razonable parece comenzar con vuelos VLOS cortos, lotes definidos y controles cruzados contra balanza. Los pilotos que entiendan de fotogrametría, sensores, planificación y comportamiento animal tendrán una ventaja concreta frente a quien solo ofrece imágenes aéreas. El servicio ganadero demanda método, no únicamente horas de vuelo.

Quien quiera profundizar en esta aplicación con una mirada práctica y regulatoria puede consultar el recurso de DronesVIP Ganadería de precisión: drones, datos y límites RAAC, porque desarrolla precisamente cómo convertir la captura aérea en información útil sin ignorar los márgenes de precisión ni las restricciones de la operación argentina.

¿No sabes por dónde empezar? 

Completá el test vocacional
Dronie
Dronie
Hola 👋
Soy Dronie, ¿cómo puedo ayudarte con tus drones hoy?
Escribiendo
Dronie puede cometer errores. Verifica la información importante.