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Drones para seguridad y emergencias: el caso Chascomús

26/10/2026
Chascomús exhibió drones con cámaras térmicas, visión nocturna y automatización durante el FRICDe para aplicaciones de seguridad, rescate y planificación territorial. El caso permite revisar los límites reales de estas herramientas, la necesidad de protocolos y capacitación, y el encuadre normativo de las operaciones bajo RAAC 101 y 102.

Son las 19.30, cae la luz sobre un campo anegado en las afueras de Chascomús y el equipo de tierra ya perdió contacto visual con una zona baja detrás de los árboles. Hay viento, barro en las botas, baterías que vienen de una misión anterior y una persona que necesita una respuesta rápida. En ese escenario, un RPA con cámara térmica puede cambiar el ritmo de la búsqueda. Pero también puede dejar en evidencia todo lo que falta cuando la tecnología llega antes que el procedimiento.

La Municipalidad de Chascomús presentó drones destinados a seguridad, rescate, prevención y planificación territorial durante el Foro Regional de Municipios para el Desarrollo y el Crecimiento, FRICDe. Según informó El Cronista, la demostración incluyó equipos DJI de gama intermedia, pruebas en baja luminosidad, detección térmica y relevamiento de terrenos, con presencia de Bomberos Voluntarios, Defensa Civil y representantes de municipios vecinos.

La noticia es positiva. Que un municipio siente en la misma mesa a seguridad, monitoreo, ambiente, bomberos y defensa civil es bastante más útil que comprar un dron y dejarlo guardado en una oficina. Ahora bien: entre una demostración bien hecha y un sistema de respuesta sostenido hay una distancia larga. Se cubre con pilotos, procedimientos, mantenimiento, comunicaciones, entrenamiento y cumplimiento normativo.

Drones para seguridad y emergencias: la utilidad aparece cuando el terreno complica

Chascomús tiene una realidad territorial que hace lógica esta discusión. Hay áreas rurales extensas, caminos que pueden volverse difíciles con lluvias, espejos de agua, zonas de monte y situaciones donde una patrulla terrestre tarda mucho más de lo deseable en llegar o directamente no logra ingresar. En una búsqueda, esos minutos pesan.

Un RPA con payload térmico permite observar contrastes de temperatura en escenarios de baja iluminación. Puede ayudar a localizar una persona, un foco de calor, un vehículo detenido o un sector que necesita una inspección más cercana. La cámara visible aporta contexto; la térmica sirve para detectar anomalías. Ninguna reemplaza al rescatista en tierra ni confirma por sí sola una situación. Hay reflejos, superficies calientes, animales y lecturas que requieren interpretación.

El marketing suele prometer que la cámara térmica “ve todo”. En campo no funciona así. Un techo que acumuló calor durante el día, ganado entre pastizales, una chapa expuesta o la temperatura del suelo después de una jornada de verano pueden generar imágenes que obligan a verificar. El operador necesita saber qué está mirando, y el observador o coordinador debe poder transmitir una referencia útil a los equipos terrestres.

La ventaja concreta está en acortar la primera evaluación. Antes de mover una dotación completa, el RPAS puede recorrer una franja, relevar accesos, identificar obstáculos, marcar zonas inundadas o determinar por dónde conviene entrar. Para incendios de pastizal, crecidas, personas extraviadas, siniestros viales o apoyo a la seguridad pública, esa información vale más que una toma vistosa para redes.

También aparece el trabajo territorial. La fuente menciona topografía y planificación, dos aplicaciones que suelen quedar detrás del componente de seguridad pero tienen impacto directo en la gestión municipal. Un relevamiento fotogramétrico correctamente planificado permite generar productos útiles para obras, catastro, erosión, drenajes y control de cambios del terreno. Eso exige misión repetible, puntos de control cuando correspondan, buena planificación de solape y procesamiento posterior. El vuelo es apenas una parte.

Para municipios y organismos que necesitan ordenar estas capacidades, los servicios para organismos gubernamentales y ONG de DronesVIP trabajan justamente sobre usos como relevamiento territorial, análisis ambiental y aplicaciones operativas. La compra del equipo tiene que venir después de definir qué problema se busca resolver y quién será responsable de cada etapa.

La demostración técnica debe convertirse en una capacidad operativa real

Durante el encuentro participaron autoridades municipales, integrantes del Centro de Monitoreo, bomberos y Defensa Civil. Esa integración es el punto más interesante de la experiencia. En una emergencia, el piloto no trabaja aislado: recibe una solicitud, despega desde un lugar seguro, reporta imágenes, coordina con personal en tierra y debe conservar una trazabilidad mínima de lo ocurrido.

Ahí empiezan las preguntas incómodas. ¿Quién activa el recurso? ¿Quién define si el vuelo es seguro? ¿Dónde se carga el material? ¿Quién conserva las imágenes? ¿Qué ocurre cuando hay dos incidentes al mismo tiempo? ¿Qué protocolo se aplica si la aeronave pierde enlace o debe aterrizar de urgencia? Las respuestas deben existir antes del incidente, no mientras se arma el puesto de comando bajo lluvia.

Un equipo de seguridad municipal necesita, como mínimo, una planificación previa de áreas de despegue y aterrizaje, chequeo de meteorología, gestión de baterías, inspección del RPA, control del datalink y una comunicación clara con la estructura de mando. En operaciones nocturnas, además, la iluminación de la zona, los obstáculos y el cansancio del personal modifican el riesgo.

La automatización mencionada en la demostración también merece una lectura sobria. Programar misiones puede mejorar la repetibilidad en un relevamiento y reducir carga de trabajo en ciertos vuelos. Pero una ruta automática no detecta por sí sola un cable fino, una persona que entra en el área, una modificación imprevista del viento ni una interferencia de radiofrecuencia. El piloto remoto sigue siendo responsable de supervisar la operación.

La tensión logística tampoco desaparece por tener tecnología de última generación. En invierno bonaerense las baterías pueden rendir menos; en verano, el calor castiga la electrónica y altera las lecturas térmicas. El viento cerca de lagunas, campos abiertos o construcciones modifica el consumo y la estabilidad. Una misión que parecía de veinte minutos puede terminar antes si se despega con baterías tibias, payload exigente o margen mal calculado.

Para búsqueda y rescate, la formación debe ir mucho más allá de saber despegar, orbitar y volver a casa. El Curso de Búsqueda y Rescate con Drones SAR vincula la operación RPAS con fundamentos de salvamento, análisis de datos, coordinación operativa, legislación y ética. Es la diferencia entre tener un piloto voluntarioso y contar con una pieza que encaja en un operativo.

Otro punto sensible es la evidencia. En seguridad, una imagen puede servir como apoyo para la toma de decisiones, pero su valor depende de cómo se obtuvo, qué fecha y hora conserva, quién la administró y qué protocolos institucionales existen para el acceso y resguardo. La facilidad para grabar no habilita a usar, difundir o almacenar material sin criterio.

RAAC 101 y 102: dónde termina la operación abierta en una emergencia

La normativa argentina tiene que estar arriba de la mesa desde el primer vuelo. La Resolución ANAC 550/2025 estructura la actividad mediante la RAAC Parte 101 para la Categoría Abierta y la RAAC Parte 102 para la Categoría Específica. Que una misión tenga fin público, preventivo o humanitario no elimina automáticamente los requisitos aeronáuticos.

La Categoría Abierta está orientada principalmente a operaciones rurales y contempla vuelo visual directo, o VLOS, hasta 122 metros AGL. Bajo ese encuadre, debe mantenerse el RPA dentro del alcance visual del piloto, fuera de espacio aéreo controlado, parques nacionales, áreas protegidas, rutas, infraestructura crítica y concentraciones de personas. El registro digital con matrícula LV-R forma parte del marco informado para esta categoría.

En una demostración controlada puede ser sencillo sostener esas condiciones. En una emergencia real, cambia todo rápido. Una búsqueda puede trasladarse cerca de una ruta; un siniestro puede convocar vecinos; una inundación puede extender el área de interés; una patrulla puede pedir que el dron siga un recorrido fuera de visión directa. En cualquiera de esos casos, hay que revisar el encuadre antes de despegar.

Las operaciones BVLOS, los vuelos por encima de 122 metros AGL, las misiones dentro de espacios controlados o aquellas que caen en las exclusiones de la Categoría Abierta requieren un tratamiento bajo la RAAC Parte 102 o autorizaciones específicas, según corresponda. Allí entran exigencias como Manual de Operaciones aprobado, sistema de gestión de riesgos, análisis de zona y entorno, CETA, registro y, de acuerdo con el caso, seguro y habilitación del piloto.

Para un municipio, esto no debería leerse como una traba burocrática. Un Manual de Operaciones bien armado obliga a definir roles, rutas de comunicación, limitaciones meteorológicas, gestión de contingencias, mantenimiento y evaluación de riesgo. Es trabajo que después evita decisiones improvisadas cuando hay presión política, vecinos mirando o una emergencia de verdad.

Hay además una cuestión frecuente en seguridad: la idea de operar desde un centro de monitoreo y cubrir grandes superficies de forma continua. Esa imagen se acerca rápidamente a escenarios complejos, potencialmente BVLOS, con dependencia fuerte de enlaces de comunicaciones, observación del entorno y evaluación formal del riesgo. El hecho de que el RPA tenga autonomía o cámara de zoom no transforma esa misión en una operación simple.

En trabajos de planificación territorial, la exigencia también cambia según el lugar. Un relevamiento de campo abierto puede tener un perfil operativo manejable. Una misión sobre zona urbana, cerca de personas, calles, tendidos o edificios requiere otra preparación. Las imágenes multiespectrales, por ejemplo, suman información útil para ambiente, agricultura y recursos naturales, pero demandan planificación de misión y procesamiento consistentes; la formación en toma de imágenes multiespectrales con drones apunta a esa parte que rara vez se resuelve con el modo automático de una aplicación.

La experiencia de Chascomús puede ser valiosa para otros municipios del interior bonaerense si deriva en protocolos compartidos, capacitación recurrente y ejercicios conjuntos. Tener varios distritos con la misma necesidad abre una oportunidad para coordinar recursos, lenguaje operativo y prácticas seguras. Comprar cada uno por su lado, sin estándares comunes, suele salir más caro y rendir menos.

Preguntas frecuentes sobre drones para seguridad y emergencias

¿Una cámara térmica permite identificar con certeza a una persona?

No siempre. La térmica detecta diferencias de temperatura y puede señalar una presencia relevante, pero la confirmación requiere contexto, verificación visual y coordinación con el equipo de tierra. Animales, chapas, vehículos y suelo caliente pueden generar falsas interpretaciones.

¿Un municipio puede volar libremente por tratarse de una emergencia?

La finalidad pública no reemplaza el cumplimiento de las RAAC. Si la operación cumple condiciones de Categoría Abierta puede encuadrarse en RAAC 101; si involucra BVLOS, espacio controlado, altura superior a 122 metros AGL u otras exclusiones, corresponde analizar RAAC 102 y las autorizaciones aplicables.

¿La automatización habilita vuelos sin piloto atento?

No. Las misiones programadas ayudan a repetir trayectorias y ordenar relevamientos, pero el piloto remoto debe supervisar la aeronave y mantener el control operacional. Un obstáculo, una ráfaga, una pérdida de enlace o una persona dentro del área requieren reacción humana.

¿Qué conviene preparar antes de incorporar un RPA a Defensa Civil?

Primero, procedimientos de activación, roles, zonas de vuelo, gestión de baterías, comunicaciones, mantenimiento y resguardo de imágenes. Después, formación práctica con escenarios realistas y evaluación normativa de las misiones previstas. El dron debe integrarse a la cadena de respuesta, no funcionar como un recurso aislado.

En los próximos meses habrá que seguir si la presentación de Chascomús deriva en una incorporación formal con procedimientos públicos, pilotos designados y ejercicios intermunicipales. También será relevante ver cómo cada distrito encuadra las misiones nocturnas, de seguridad y de cobertura extendida bajo la Resolución ANAC 550/2025 y las RAAC Partes 101 y 102. Ahí se va a medir si la tecnología queda en una buena demostración o se convierte en una herramienta que responde cuando el terreno se pone difícil.

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