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Drones en búsqueda y rescate: lecciones desde Palermo Aike

28/10/2026
El operativo de Palermo Aike muestra cómo tres drones pueden aportar imágenes aéreas, sectorización y georreferenciación en una búsqueda compleja. El artículo analiza sus límites técnicos, el encuadre de las RAAC 101 y 102, y la importancia de que pilotos RPA se integren con procedimientos, coordinación y trazabilidad de datos.

Tres drones operados por personal capacitado forman parte del operativo de búsqueda de dos niños en Palermo Aike, Santa Cruz. Según informó el comisario mayor Luis Alberto Poblete, los equipos se utilizan para filmar, fotografiar, registrar distancias y georreferenciar los sectores recorridos. En una geografía abierta, fría y extensa, esa capacidad puede ahorrar horas de rastrillaje terrestre.

El dato es relevante porque muestra un uso concreto del RPAS en una misión sensible: no se trata de una demostración tecnológica ni de una toma aérea institucional. Los drones están integrados a un operativo que también reúne personal policial, bomberos, rescatistas, perros de rastreo, buzos y equipos a caballo en el área del río Gallegos.

La tecnología suma. Pero no reemplaza el método.

Drones en búsqueda y rescate: qué aportan en Palermo Aike

La Policía de Santa Cruz informó que emplea tres aeronaves no tripuladas para realizar barridos sobre diferentes sectores, detectar posibles anomalías o movimientos y aportar una referencia geográfica a los equipos desplegados. En términos operativos, la palabra central es sectorización: dividir el terreno en áreas, asignar recorridos y dejar evidencia de qué zonas fueron revisadas.

En una búsqueda rural, la vista cenital permite reconocer cauces, pozones, desniveles, senderos, vegetación densa, alambrados, accesos vehiculares y zonas de difícil aproximación. También puede ayudar a ordenar el trabajo de los grupos en tierra cuando la información se comparte con coordenadas, capturas georreferenciadas o mapas de avance.

Eso es particularmente útil en Santa Cruz. Las grandes distancias, el viento patagónico, las bajas temperaturas y la escasa referencia visual en algunos sectores convierten una búsqueda terrestre en una tarea exigente. Un RPA bien integrado puede relevar primero un sector amplio y orientar después a quienes deben ingresar a pie, a caballo o por agua.

Ahora bien, conviene poner un límite técnico a la expectativa. Una cámara visible no “encuentra” automáticamente a una persona. Detecta patrones, contrastes, rastros u objetos que requieren evaluación humana. La calidad de la observación depende de la altura AGL, la óptica, la luz, el ángulo solar, el viento, el movimiento de la aeronave y la experiencia de quien analiza la imagen.

La georreferenciación tampoco debe confundirse con precisión absoluta. Que una imagen contenga posición GNSS ayuda muchísimo a ubicar un hallazgo o volver sobre un punto, pero su utilidad final dependerá del equipo, de la calidad de la señal, de la configuración de captura y de cómo se documente el dato para transmitirlo a las demás unidades.

De la imagen aérea al mapa operativo

El salto profesional en búsqueda y rescate con drones ocurre cuando el vuelo deja de ser una exploración aislada y pasa a formar parte de un plan. Cada salida debería tener un sector asignado, un objetivo visual, una ruta prevista, un responsable de la información y un procedimiento para reportar hallazgos o zonas descartadas.

En operativos de este tipo, filmar sin registrar el recorrido puede generar duplicaciones: dos equipos revisan la misma franja mientras otra queda pendiente. Por eso resulta valioso asociar fotos, video, tracks de vuelo y puntos de interés a una grilla común. El jefe del operativo necesita saber qué se cubrió, cuándo, con qué medio y bajo qué condiciones meteorológicas.

También importa el vínculo entre el piloto remoto y el personal de superficie. Un avistamiento desde el aire puede requerir una verificación inmediata en tierra, pero nunca conviene enviar recursos a ciegas por una sombra, una roca o un reflejo de agua. La secuencia razonable es observar, marcar, comunicar, verificar y documentar.

En ese sentido, el caso recuerda experiencias recientes de búsqueda policial en otras regiones del país. En San Rafael, por ejemplo, un drone fue empleado para orientar un operativo nocturno en un entorno rural, una aplicación que analizamos en este recurso sobre drones en búsqueda policial. Cambia el paisaje y cambia el tipo de incidente, pero se mantiene la necesidad de coordinación entre aeronave, mando y patrullas terrestres.

Qué toma Argentina de los modelos SAR internacionales

Los equipos SAR de distintos países suelen coincidir en algunas prácticas básicas: establecimiento de un puesto de comando, división del área de búsqueda, registro de sectores cubiertos, comunicaciones claras y preservación de la cadena de información. Argentina puede aplicar esa lógica sin copiar de manera automática modelos pensados para montañas europeas, incendios en California o costas con infraestructura de comunicaciones más densa.

Palermo Aike expone una realidad local muy concreta. En la Patagonia, la autonomía efectiva puede caer por el viento y el frío; el traslado de baterías y equipos demanda logística; y las comunicaciones pueden ser limitadas lejos de los centros urbanos. Un multirrotor que funciona de manera impecable en una práctica corta, cerca de una camioneta y con clima estable, puede tener márgenes mucho más ajustados en un operativo real.

El payload también define el resultado. Una cámara RGB puede servir para reconocimiento general y documentación. Una cámara térmica puede aportar contraste en determinadas condiciones, aunque no reemplaza la verificación visual ni funciona igual sobre agua, vegetación, suelo húmedo o superficies que acumulan temperatura. Todavía no está claro qué sensores específicos emplea la Policía de Santa Cruz en Palermo Aike; la fuente sólo confirma la disponibilidad de tres drones para filmación, fotografía y georreferenciación.

Por eso sería apresurado atribuir a esos equipos capacidades que no fueron informadas. Un operativo responsable trabaja con lo que puede confirmar, no con promesas de catálogo.

Normativa ANAC: límites de la Categoría Abierta

La Resolución ANAC 550/2025 y las RAAC Partes 101 y 102 ordenan el marco para operar RPAS en Argentina. En un entorno rural, una misión de bajo riesgo puede encuadrar en la Categoría Abierta, siempre que se mantenga dentro de sus condiciones: operación en VLOS, dentro de los límites de altura aplicables y sin ingresar en escenarios excluidos.

Para una búsqueda como la de Palermo Aike, el punto más delicado es evitar asumir que “rural” equivale a “libre de restricciones”. Un vuelo más allá de línea visual directa, es decir BVLOS, queda fuera de la Categoría Abierta y requiere el tratamiento previsto por la RAAC Parte 102. Lo mismo sucede cuando se superan los 122 metros o 400 pies AGL, o cuando la operación involucra espacio aéreo controlado, concentraciones de personas, infraestructura sensible, áreas protegidas o condiciones de riesgo que exceden el marco básico.

Las rutas merecen atención especial. La cobertura aérea de un área próxima a una vía nacional o provincial debe planificarse sin exponer al tránsito ni perder de vista la seguridad operacional. En la fuente se menciona la zona de Palermo Aike y referencias a rutas del área, pero no se detallan trayectorias, alturas, tipo de espacio aéreo ni autorizaciones concretas del operativo. Corresponde, entonces, no sacar conclusiones normativas sobre esos vuelos particulares.

La categoría específica bajo RAAC Parte 102 implica otro nivel de preparación: evaluación de riesgos, autorizaciones y coordinaciones que correspondan. En el lenguaje internacional, ese análisis suele asociarse a metodologías como SORA; en Argentina, lo decisivo es cumplir el marco aprobado por ANAC y las condiciones expresas de cada operación.

El impacto para pilotos RPA que quieren colaborar

Ante una búsqueda de alta exposición pública, muchos pilotos sienten el impulso genuino de acercarse con su drone. La intención puede ser excelente, pero un RPAS adicional sin coordinación puede convertirse en una interferencia: ocupa espacio aéreo bajo, distrae al personal, compromete la privacidad de la familia, suma ruido visual y puede contaminar la información si no existe trazabilidad de sus imágenes.

Un operador que aspire a colaborar necesita integrarse a la estructura de mando, no improvisar una misión paralela. Eso implica recibir una tarea, conocer el perímetro, respetar las frecuencias o canales definidos, reportar posición, mantener separación con otros medios y entregar los archivos con fecha, hora y referencia geográfica cuando el coordinador lo solicite.

También exige criterio meteorológico. En Santa Cruz, el viento puede modificar la autonomía, el consumo y la estabilidad de un multirrotor en pocos minutos. El piloto debe conservar márgenes para el retorno, prever puntos alternativos de aterrizaje y considerar que una batería descargada lejos del vehículo no es un inconveniente menor cuando hay una misión de rescate en curso.

La habilitación y la capacitación mencionadas por Poblete son una señal positiva. En operaciones SAR, pilotar bien es apenas una parte del trabajo. Hace falta comprender cartografía, comunicaciones, procedimientos de seguridad, gestión de baterías, lectura del terreno y responsabilidad sobre los datos obtenidos.

Una herramienta útil cuando está dentro del operativo

El despliegue de tres drones en Palermo Aike confirma que los RPAS ya son un recurso operativo para las fuerzas y equipos de emergencia argentinos. Su aporte más sólido está en ampliar la observación, documentar sectores, obtener referencias espaciales y acelerar decisiones de despliegue. No sustituyen a buzos, perros, rescatistas ni investigadores, pero pueden darles una mejor lectura del escenario.

Para quienes buscan formarse específicamente en esa disciplina, la recomendación puntual es el Curso de Búsqueda y Rescate con Drones SAR de DronesVIP, porque aborda coordinación operativa, análisis de datos y fundamentos SAR: tres capacidades directamente vinculadas con ordenar una misión real como la desplegada en Palermo Aike.

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