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Drones para seguridad: PAE y el desafío de Comodoro

31/10/2026
La visita del intendente Othar Macharashvili al centro de monitoreo de PAE expuso el potencial de integrar drones e inteligencia artificial a la seguridad municipal. El análisis aborda los desafíos de operar RPAS en entornos urbanos, el alcance de las RAAC 100, 101 y 102, y los requisitos técnicos que debería prever un futuro centro de monitoreo en Comodoro Rivadavia.

La incorporación de drones para seguridad en un municipio no debería empezar con la compra de aeronaves, sino con el diseño de una operación aeronáutica y de respuesta. La visita del intendente Othar Macharashvili al Centro Integrado de Operaciones de Pan American Energy (PAE) en Comodoro Rivadavia deja una señal interesante: el debate local empieza a correrse del equipo y a mirar el sistema completo.

PAE mostró una estructura que combina drones, inteligencia artificial y monitoreo centralizado para recorrer sectores previamente definidos, detectar situaciones y emitir alertas para intervención inmediata. Según explicó Miguel Gómez, secretario de Control Operativo municipal, se trata de una tecnología que la compañía viene implementando desde hace dos años.

El Municipio analiza esa experiencia para un futuro Centro de Monitoreo que podría abarcar más de 130 establecimientos y dependencias municipales, además de parques, plazas, paseos y cruces de avenidas. La escala importa. Y también cambia por completo el encuadre operativo.

El monitoreo con drones de PAE plantea un desafío urbano

La recorrida se realizó en el CIO de PAE, ubicado en el edificio Esparta, con la participación de Tomás Catzman, vicepresidente de Operaciones de Golfo San Jorge; Horacio García, gerente de Relaciones Institucionales; y Miguel Sridi, líder de Seguridad Patrimonial. La tecnología expuesta integra aeronaves programadas, cámaras, procesamiento de imágenes y una cadena de alertas orientada a la intervención en campo.

Eso describe una operación de seguridad, no un vuelo aislado. La diferencia parece semántica, pero es técnica. Un RPA que despega para una inspección puntual puede resolverse con un piloto, una evaluación meteorológica y una zona de operación. Una flota conectada a un centro de monitoreo requiere, además, procedimientos de despacho, gestión de baterías, mantenimiento, custodia de datos, comunicaciones con patrullas y criterios claros para escalar una alerta.

La inteligencia artificial suma capacidad de observación, aunque no reemplaza la validación humana. Un sistema puede detectar movimiento, vehículos detenidos o ingresos a un perímetro, pero todavía habrá que determinar cómo se configuran las alertas, qué nivel de evidencia exige una intervención y quién asume la decisión operacional. En seguridad pública, un falso positivo consume recursos; un falso negativo puede tener consecuencias más serias.

También falta conocer qué perfil de operación utiliza PAE: si los vuelos son íntegramente VLOS, qué autonomía tienen los equipos, cómo gestiona el datalink, qué redundancias aplica y si existen operaciones automatizadas recurrentes. La nota periodística no aporta esos detalles, por lo que sería imprudente suponer capacidades BVLOS o autonomía decisional plena.

Pero sí deja un dato relevante: la operadora convirtió al dron en un sensor integrado a una arquitectura de vigilancia. Esa es la parte que un municipio debe estudiar con más atención.

RAAC 101 y RAAC 102: el límite entre volar y operar un sistema de seguridad

La normativa argentina reformulada por la Resolución ANAC 550/2025 organiza el marco RPAS a través de las RAAC Partes 100, 101 y 102. La Parte 100 contiene disposiciones generales; la Parte 101 contempla la categoría abierta bajo condiciones acotadas; y la Parte 102 reúne las operaciones de categoría específica, destinadas a escenarios con mayor exposición al riesgo.

Un programa municipal de vigilancia aérea sobre plazas, avenidas, edificios públicos y espacios con circulación de personas difícilmente pueda analizarse con la lógica simple de una operación recreativa o rural. Hay concentración de terceros, infraestructura urbana, potencial cercanía a aeródromos o espacios aéreos controlados, y una misión que puede demandar vuelos repetitivos y respuesta inmediata.

La altura, medida en AGL, tampoco agota la discusión. Aun dentro del límite de 122 metros o 400 pies previsto para la categoría abierta, una operación puede requerir otro encuadre por el entorno, el tipo de misión o el riesgo sobre personas y bienes. Si se proyectaran vuelos más allá del alcance visual directo del piloto, el componente BVLOS llevaría el análisis a la categoría específica y a una autorización de ANAC.

En Comodoro Rivadavia, además, la meteorología merece atención operacional. El viento patagónico, las ráfagas y las variaciones rápidas de condiciones no se resuelven con una aplicación de pronóstico general. Un centro de monitoreo que pretenda despachar RPAS necesita límites de operación definidos por modelo, procedimientos de abortaje, sitios alternativos de aterrizaje y una cultura que priorice la seguridad por encima de la continuidad del servicio.

La categoría específica demanda una planificación más sólida: análisis de riesgo, mitigaciones, procedimientos, personal competente y, cuando corresponda, coordinación con las autoridades involucradas. En operaciones complejas, una metodología como SORA puede resultar una referencia útil para ordenar peligros en tierra y aire, aunque el expediente concreto debe responder a lo que ANAC requiera para esa misión.

La formación también deja de ser un trámite. Quienes aspiren a participar en este tipo de proyectos necesitan comprender el vuelo, pero también el marco documental, la evaluación del entorno y la trazabilidad de cada misión. Esa preparación forma parte del enfoque del curso de Piloto de Drones Multirrotor Categoría Específica RAAC 102, orientado a escenarios donde la operación exige bastante más que destreza de pilotaje.

Una oportunidad para diseñar capacidad pública y no una vidriera tecnológica

El interés municipal en la experiencia de PAE abre una oportunidad concreta para Comodoro Rivadavia: definir un modelo de vigilancia aérea antes de licitar equipos o anunciar coberturas permanentes. Un pliego serio debería describir misiones, áreas de operación, niveles de servicio, requisitos de capacitación, protocolos de protección de imágenes, mantenimiento y compatibilidad con el futuro centro de monitoreo.

También conviene separar funciones. El operador RPAS debe concentrarse en la aeronave y el espacio aéreo; el observador, cuando corresponda, en la detección del entorno; y el personal del centro de monitoreo, en interpretar la información y coordinar recursos terrestres. Mezclar esos roles en una sola persona puede funcionar en una demostración, pero se vuelve frágil cuando hay incidentes simultáneos.

La inteligencia artificial puede aportar detección temprana y clasificación de eventos. Sin embargo, su incorporación exige gobernanza: quién accede al video, cuánto tiempo se conserva, cómo se auditan las alertas y qué protocolo se activa frente a una identificación errónea. El payload genera información sensible, especialmente en espacios públicos.

Para la industria RPAS argentina, estos casos tienen un valor adicional. Demuestran que las operaciones profesionales de seguridad demandan pilotos, coordinadores, especialistas en mantenimiento, analistas de video, responsables de cumplimiento y diseñadores de procedimientos. El empleo técnico no se limita al puesto de control.

PAE lleva dos años implementando este sistema de monitoreo y vigilancia con drones e inteligencia artificial.

Preguntas frecuentes sobre drones para seguridad en Comodoro

¿El Municipio de Comodoro Rivadavia ya incorporó drones de vigilancia?

No. La información publicada indica que las autoridades municipales visitaron el CIO de PAE para conocer el sistema y evaluar una posible incorporación al futuro Centro de Monitoreo. No se detalló una compra, licitación ni fecha de puesta en marcha.

¿Los drones con inteligencia artificial pueden volar solos?

La automatización puede programar rutas, detecciones y alertas, pero la operación debe ajustarse al marco aeronáutico aplicable. La nota no precisa si PAE realiza vuelos automatizados, BVLOS o con qué grado de supervisión humana.

¿Un vuelo de seguridad urbana entra en la categoría abierta?

Depende de las condiciones concretas. La categoría abierta tiene límites estrictos y está orientada a operaciones de menor complejidad. Vigilancia sobre áreas urbanas, personas, infraestructura o eventuales vuelos BVLOS puede requerir categoría específica bajo RAAC Parte 102.

¿Qué debe definir un centro de monitoreo antes de operar RPAS?

Debe establecer misiones, zonas, responsables, procedimientos de emergencia, mantenimiento, límites meteorológicos, comunicaciones y tratamiento de datos. Después corresponde analizar el encuadre regulatorio y las autorizaciones necesarias ante ANAC.

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